La Leche Materna: Comida Perfecta Para La Especie Humana

La Lactancia materna es una de las mejores experiencias de una madre. Ese primer contacto de piel a piel con el bebé que se produce al amamantar no solo fomenta el apego madre e hijo, sino que también tiene un effecto trascendental en el desarrollo emocional y físico del bebé.

Además de los conocidos beneficios de la salud para la madre, bebé y el medio ambiente; la leche materna es la comida perfecta para la especie humana ya que posee la adecuada cantidad de grasas, proteínas y carbohidratos. Su composición cambia de acuerdo a las necesidades de crecimiento del bebé y es un estupendo antibiótico para heridas y combate infecciones de los ojos. Sin mencionar que el olor que les dá a los bebés ¡es maravilloso!

Día 3: Amamantar

Fuente: malglam, en Flickr

Debido a que la leche materna viene en el perfecto envase y a la temperatura adecuada, no hay botellas que lavar y calentar por lo que el impacto en la economía familiar es menor al no tener que incurrir en estos gastos. Adicionalmente, se gasta menos dinero en visitas a doctores y dentistas, ya que amamantar ayuda al desarrollo dental, de la mandíbula y disminuye la incidencia de caries. Por otra parte hay menos ausentismo en los trabajos de los padres porque los bebés amamantados disfrutan de buena salud en general.

Amamantar tiene un efecto calmante en los bebés, madres y toda la familia; sin olvidarnos de que los bebés amamantados son más sociables. Cabe recalcar que la familia duerme mejor porque no hay que levantarse a preparar botellas, lavarlas y esterilizarlas en el medio de la noche.

Estudios científicos han demostrado que el uso de leche infantil artificial en lugar de leche materna incrementa el riesgo de que los bebés desarollen: Diabetes tipo 1, alergias, defectos en la visión, infecciones de los oídos, infecciones respiratorias, meningitis bacterial, obesidad, irritación intestinal, diarrea, enterocolitis necrotizante, colitis ulcerosa, asma, infecciones del tracto urinario. En el bebé alimentado con leche infantil artificial, su coeficiente de inteligencia es menor que el de un bebé amamantado; su sistema immunológico es más débil y su riesgo de síndrome de la muerte súbita o de cuna se incrementa en comparasión con el bebé amamantado. Para las niñas el no ser amamantadas les incrementa el riesgo de desarollar cáncer de seno durante la madurez.

Para las madres el no amamantar significa que el riesgo de desarrollar cáncer de seno, de ovarios, endometrial, osteoporosis y de hemorragia postparto se incrementa. El útero de la mamá que alimenta a su bebé con leche infantil artificial no regresará al tamaño previo al embarazo, se quedará un poco más grande.

Con todo lo mencionado, la lactancia materna es el siguiente paso a seguir después de tener un bebé. La importancia de tener apoyo durante el período postparto es imperativo para lograr una lactancia exitosa y evitar el incremento en los riesgos que la inclusión de la leche infantil artificial trae consigo. Colectar números de especialistas en lactancia y de grupos de apoyo a la misma durante el embarazo y tenerelos a la mano después de que el bebé nazca es imprescindible para poder usarlos tan pronto alguna dificultad aparezca.

¿Estás familiarizado con los números de las líneas de apoyo para la lactancia en tu comunidad? ¿Conoces quiénes son los especialistas de lactancia/Consultoras de Lactancia en tu área?

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A Modern Blessingway Ceremony for the Mother to be

I wrote this post for the International Maternity Institute’s September newsletter.

Pregnancy and birth are key factors in a woman’s life that mark her in many different ways forever. Often times we tend to forget about what the mother’s body, mind and spirit are going through during pregnancy. It’s imperative to take good care of these areas as they are the baby’s first environment/home.

Blessingways are an excellent way to make sure those areas are nourished. A Blessingway is a very nurturing ceremony that celebrates the mother’s passage into motherhood and prepares her mind, soul and spirit for the birthing process. In the opposite of Baby showers where gifts are brought to celebrate the baby, gifts at Blessingways ceremonies focus on nurturing the mother as she is the focus of the celebration. During the ceremony, everyone’s energy, blessings and good wishes for the mother’s birth are brought up, along with many beautiful and unique rituals (combing of the mother’s hair, washing of her feet), foods, teas, prayers and chanting, among others, that create a web of support and sisterhood to recharge the mother’s heart and body with good energy.

creating the web
Photo Source: sarahriceNC on Flickr

If the mother to be’s family and/or friends aren’t local, a virtual Blessingway can be held. A family member or her Baby Planner can gift this to her and I can assure it will be something she will always treasure in her heart! If you are hosting this event for the mother to be, consider the following:

Ask the mother to be who are those special, important, wise women/men in her life that she would like to be present with her during this pregnancy and birth. Why is it that she needs them there? What are her fears? What is her vision for this birth? What are her spiritual beliefs if any? Preferences? Styles, etc.? The more you know about her, the better you can create a Blessingway that can help her achieve the birth she envisions. Also, if you are working on the Blessingway secretly, make sure that the person who is helping you also knows all of the above.

Find an online conference service that can host face-to-face meetings and make sure you can record the ceremony so the mom can keep it as a Keepsake. She might even like to play it during her labor to feel all the love and good energy from the people who love her.

When inviting the guests, make sure to include a brief explanation of what a Blessingway is and what is going to happen during the celebration. Perhaps include a program or agenda for the event. You will also want to have enough time to help those guests who are technology challenged.
Keep it simple. Let the guests express their feelings and blessings for the mother so she can feel the love of each and everyone in the room.

You can incorporate songs that will help build the mother’s confidence and self-esteem for her birth. Bountiful, Blissful and Beautiful is a mantra taught by Yogi Bhajan for self-esteem and self-confidence. You can find the song performed by Bachun Kaur here. Nina Lee’s Sacred Prengnacy trailer song is another sweet birth/pregnancy song.

Ask the guests to email you their good wishes and intentions for the mother to be and make a poster collage for the mother to be to use as a focal point during labor if she wishes to.

If you have the time, ask the guests to mail you a bead to make a necklace for the mother to be to wear during labor. Each bead will symbolize the guests’ good wishes and can also work as another focal point during birth.

My birthing necklace - my focal point

Photo source: Manue@PrettyKiku on Flickr

If the Blessingway has been planned secretly, make arrangements for the mother to be to log in to the ceremony. Perhaps the person who is helping you plan it or the person who hired you can come to the mother to be’s house on the day and time of the ceremony and log in with her. Or someone can call her five minutes before the ceremony and let her know about it then.

You can also send the guests something special to help them remember that they were part of this special event, such as a special tea blend. This can even be sent before the Blessingway and everyone can drink it during the ceremony so all are connected that way as well.

Use your creativity and make sure that whatever you implement will nurture and strengthen the mother’s soul and honor her as she transitions into motherhood.

These are just a few ideas to get you started on how to create a virtual blessingway. These days, borders and distances are no excuse to not make a mother to be feel beautiful, loved, honored and nurtured. Don’t underestimate the energy power sent to the mother during this online celebration. There are no limits on how far the energy can reach and the effect that it can carry within to reenergize and recharge someone who needs it.

Did you have a Blessingway? What would you add to a Virtual Blessingway?

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Cuando La Lactancia No Empieza Como Esperabas.

Esta es la historia de Estefanía Gutiérrez M, ella es española y granadina. Madre de Francisco de 1 año de edad y esposa de un gran hombre que apoya la lactancia materna.

Mi bebé nació el 27 de Julio de 2010. Desde siempre he visto como algo natural el dar el pecho a un bebé, por lo que cuando supe que estaba embarazada, saber que pronto daría yo también de mamar a mi futuro bebé, era una de las cosas que más ilusión me hacía al pensar en mi nueva vida como mamá.

El embarazo transcurrió sin problemas, y ocupaba mi tiempo leyendo todo cuanto pasaba por mis manos referente al embarazo y la lactancia. Tuve la suerte de que mi matrona, Lola, es una buena defensora de la lactancia y dirige un grupo de apoyo a la misma en mi centro de salud, por lo que através de sus clases de preparación al parto y de sus consejos, mis dudas y miedos se iban disipando.

Por fín llegó el esperado día del parto, (cuatro días después de la fecha prevista) y bueno, aunque en principio todo transcurría con normalidad, tras 4 horas en el paritorio empezó a sospecharse que había algún problema, pues no aumentaban las ganas de empujar y el tiempo pasaba. Finalmente, a las 8:15 nació Francisco, mi hijo, ayudado por espátulas.

Por fín lo tuve en brazos y estaba apunto de cumplir mi sueño de ponerlo sobre mi barriga para que alcanzara el pecho!!! Pero desgraciadamente todo se torció, mi pulso empezó a descender hasta 4 y mis brazos no atendían a mi deseo de poder abrazar a mi hijo, por lo que se lo dieron rápidamente a su padre mientras a mí intentaban estabilizarme. Un problema con la dosis de epidural parece ser que fue el origen de todo. Resultado: tres transfusiones de sangre, y algo (que no recuerdo que fué) para subir mis pulsaciones.

Por suerte, todo pasa, y después de dos horas nos subieron a nuestra habitación. Cómo estaba muy débil tanto por el esfuerzo que supone un parto, como por la anemia ferropénica grave que me quedó, esa noche, las enfermeras de guardia nos aconsejaron que les diéramos al bebé para que pudiéramos descansar esa noche. Así lo hicimos…aunque no caímos en que la primera alimentación que le darían sería de biberones.

Al día siguiente, aunque triste porque sabía lo que le habían estado dando, les pedí que me lo colocaran para poder intentar darle de mamar, pero lo que al principio parecía algo fácil, terminó convirtiéndose en algo triste para mí, pues el niño no se agarraba bien. Según unos por tantos biberones, según otros eso era que no tenía ni calostro ni leche, según otros es que al ser primeriza era algo difícil, según otros…cuantas opiniones sin pedirlas!!! Menos mal que a mi lado siempre estuvo mi marido, que conocedor de mi ilusión y de todos los beneficios que aporta la lactancia  siempre me ha animado. El caso, es que una de las enfermeras que pasaba visita, al verme llorar se acercó a mí, y sin pedírselo me presionó uno de los pechos. Jamás imaginé que se podía sentir tanta felicidad al ver brotar algo!!! En concreto, unas cuantas gotas de líquido clarito que salieron de mi pezón!!! Siempre estaré agradecida a esta enfermera, pues fué la única que me ayudó con este tema, y me dió seguridad al demostrarme y demostrar a todos que si tenía leche ( o calostro) en aquel momento!!

Un poco más animada, intentaba poner a mi niño al pecho, pero aunque conseguía comer algo…mis pechos empezaban a resentirse de los intentos y empezaron las grietas, la sangre, el dolor…a todo esto, algo que nadie te explica cuando tienes un niño, y es que junto a la inmensa felicidad de tener a esta personita a tu lado…tambien hay un inmenso cansancio. El parto, la inseguridad, la expectación…todo se juntaba y unido al poco tiempo para dormir…era una “bomba explosiva”…el tener que alimentarlo cada hora, luego cada hora y media, y luego dos horas…y así sucesivamente…fue agotador, más aún cuando curiosamente todas las amigas que también y seguidamente habían tenido a sus bebés tenían la suerte de que sus bebés dormían del tirón toda la noche…era desmoralizador, pues de nuevo las odiosas opiniones no pedidas sobre mi leche, “eso es que no le sacia”, “se mete el puñito en la boca, eso es que sigue con hambre”, “no seas tonta y dale un biberón de leche preparada…” y así un montón de opiniones. El caso, es que por suerte o por desgracia….soy bastante cabezota como buena Tauro, pero en esos momentos más que nunca me alegro de haberlo sido y de no haberle hecho caso a nadie, aunque a mí me iba la moral en ello, no desistí, y aunque pasé una mastitis que me dió en el pecho derecho y que me duró más de un mes, porque ni el antibiótico me hacía nada, yo seguí y seguí. A los 7 meses, mi bebé seguía siendo alimentado a pecho, pues ni los biberones, ni las papillas le han entusiasmado hasta ahora.

A las madres primerizas que leáis esto, no os dejéis vencer por opiniones, por frases manidas como “eso es que tu leche no le alimenta, no vale…” y cosas por el estilo. Informaros y comprobaréis por vosotras mismas, que es lo mejor que le podéis dar y que por mucho que paséis, que nadie dice que sea fácil, le váis a dar el mejor regalo del mundo que le durará toda su vida, estoy convencida, además, ese momento en el que le das el pecho, cuando empiezas a cogerle el gustillo…no sabéis lo que relaja!!jejejeje y por descontado es un momento en el que no existe nadie más que tu bebé y tu, ¡¡y eso…no lo puede sustituir nadie!!

Mi próximo proyecto es donar leche para un banco de leche de mi ciudad.

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It Takes a Whole Pueblo to Nurse a Baby

Suzanne Garcia Mateus is a first-time mom to a beautiful baby girl and a doctoral student in bilingual and bicultural education at the University of Texas in Austin, Texas. She writes about her bilingual experiences via her blog: Interpretations of a Bilingual Life and is also a monthly contributor for SpanglishBaby where she writes about her attempt to raise a trilingual child. She is reaching the year mark of breastfeeding her bebita and believes that there is not a single person that could have described the kind of intimacy that a mother and baby experience, the little nuances that occur simply cannot be translated.

Suzanne and her Bebita

There are two classes I took prior to having my baby. The first was the equivalent to what is traditionally known as Lamaze, except we focused on what our body and partners could help us do during labor without the use of words. The second was breastfeeding 101, essentially a crash course, for pregnant women. Quite frankly it was not at the top of my priority list. I simply wanted to make it through labor and only then would I worry about what was to come postpartum.

What I wish I had done?

I wish I would have tapped into what my, progressive, breastfeeding- friendly-of-a-city has to offer to women who are seriously wanting to nurse. For instance, La Leche League holds regularly scheduled meetings in different parts of the city once a month. They are open to anyone interested in nursing and you can go while pregnant!

I tell most people who ask about having a baby that the easiest part for me was labor and that if I had to do it all over again I would rather give birth ten times than relive the first three weeks of my baby’s life. It was utter misery. So much that whenever someone would ask me, “Don’t you just LOVE being a mom?” all I really wanted to do was punch him or her. I am not exaggerating. I was really, really having a difficult time nursing my baby.

I was fortunate enough to have a really close friend as a Leche League leader (but even she could not convince me to go to a meeting before having my baby). She was the first person I called for help. If it weren’t for her I am not sure I could have done it. She advised me to request a visit from a lactation consultant while I was still at the hospital. I had two consultants visit me during my three-day stay. Their kindness, expertise, and patience were invaluable. They showed me different positions I could try to nurse, provided me with pumping materials, and more importantly they instilled confidence in me that I could get through this trying period.

My dear friend also came several times, both at the hospital and once I was home, to show me how to use the manual pump (eventually I got an electrical one), watched me nurse to make sure the baby was latching on okay, and to offer personal advice about nursing and my well-being.

In addition, a pivotal person in the whole process was the help of my husband. He made sure I had all the props I needed during the first couple of days at the hospital and at home. This role also extends to when I nurse in public. He also made sure that a nurse, doctor, or a visitor did not disturb me while I was trying to nurse at the hospital and during the first few weeks at home.

As my baby and I developed a nursing relationship and got into our routines at home and in public I have noticed that the more supportive a community is towards nursing, the more comfortable I am to feed my baby, which translates to the more MY baby will eat and the length of time she will nurse in public or in someone else’s home. I wish most places had that little sticker that tells customers that they are a breast-feeding friendly establishment. They honestly help especially during my first few times nursing in public.

Sometimes, I have noticed, it can just be the little things that help women feel comfortable nursing in public. For instance, being able to nurse without a problem in fitting rooms at department stores. I quickly learned that Nordstrom’s even has a lounge in the bathroom where many women nurse. Sometimes it’s another mom’s reassuring smile in public that can make a world of difference when trying to be discreet or when trying to get a very hungry baby some food as soon as possible.

So, for these few reasons alone I exclaim that it takes a whole pueblo to nurse a baby.

There’s more though, there’s the educational part to nursing that is a must for extended family members. This is important, you see, because I have also noticed when I attended a La Leche League meeting that most of the women there were Anglo. I am not sure who nurses nowadays in terms of demographics, but I do know that my Latino mother, since day one, has made it a point to share with me, out of concern of course, that my milk is simply not enough for my little bebita. My sister even had a Latino friend refer to her milk as “good” because her baby was nice and chubby even though her milk was all he was eating. This led me to wonder whether there is some sort of misconception amongst Latin@s about nursing. In order to advocate and encourage other Latinas to nurse I firmly believe that it will take a whole pueblo. This blog posting is my first attempt to share with my fellow Latina sisters how I learned to nurse my bebita. It took a whole pueblo hermanas!

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Semana Mundial de Lactancia Materna 2011

Con motivo de la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM) del 1ero al 7 de Agosto, he decidido relanzar la Campaña de Apoyo Madre a Madre Para La Lactancia Materna. Durante el mes de Agosto publicaré el resto de historias que me fueron enviadas.

Semana Mundial de Lactancia Materna 2011

El lema de la SMLM este año es “Comunícate, Lactancia Materna una Experiencia 3D”¿Por qué 3D? “Cuando analizamos el apoyo a la lactancia materna, tendemos a verlo en dos dimensiones: tiempo (de gestación a destete) y lugar (hogar, comunidad, sistema de salud, etc.). Pero ninguno tiene mucho impacto sin una TERCERA dimensión – ¡la comunicación! La comunicación es una parte esencial de la protección, promoción y apoyo a la lactancia materna” Portal de WABA

Las redes sociales son parte importante en la difusion de información en la actualidad.  La velocidad con la que la información es esparcida es inigualable, por lo que alcanza a un mayor número de personas en el menor tiempo posible. El uso de las redes sociales no se debe limitar a noticias de última hora, si no tambien debe abarcar causas de beneficio social como es el caso de la lactancia materna.

Espero disfruten las historias que las mamas han compartido con nosotras y que juntas(os) las hagamos llegar al mayor número de famillias posibles a nivel mundial y así todos juntos apoyemos a la lactancia materna.

¡Feliz Semana Mundial de la Lactancia Materna!

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Covering Up is a Feminist Issue By Annie PhD In Parenting

For Spanish, please click here.

I wanted to share this video made by Annie from PhD In Parenting about breastfeeding and covering up. It summarizes it all very well. Covering up is the woman’s choice!

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Doulas: Angeles De La Maternidad

Desde que terminé my certificación de Doula Postpartum me he topado con muchos videos acerca de Doulas. Aquí les dejo esté que me encontré en la página de Por Un Parto Respetado en Facebook. Disfrútenlo!

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¿Cubrirse o No Cubrirse?.... ¡Es La Opción de la Mujer!

For the English version, please click here

Quiero compartir este video que ha hecho Annie de PHD in Parenting acerca de cubrise o no mientras estás amamantando en público. Lo resumió muy bien “es la opción de la mujer” Es curioso pero la mayoria de gente que llega mi blog no lo hace por la palabra lactancia, si no por las palabras “cobertor/tela para amamantar“.  Aquí les dejo los subtítulos del video:

Cubrirse Es Un Tema Feminista

Producido por: Annie de PhD In Parenting

“Cúbrete”

“Sácate la ropa”

“Desnudate”

“Muestra modestia”

“Aflojate un poco”

“No te vistas como una ramera”

Decirle a las mujeres como vestirse es una forma de

Opresión

(Si…..opresión)

¿Qué ponerse?

Eso es la opción de la mujer

Al amamantar el mismo concepto se aplica

No hay definición de cuanta piel…

…..está bien

Algunos piensan que nada de piel se debería de ver

Otros piensan que todo se vale

¿Quién decide?

La MADRE lo hace

La belleza puede estar en los ojos del espectador

Pero cuando hablamos de vestirnos y amamantar

Lo apropiado lo debería de decidir la mujer

Si no te gusta por favor

discretamente mira a otro lado

Cubrirse Es Un Tema Feminista

Qué opinan? Los leo :)

 

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The Essential Ingredient: Doula

This documentary, made by DONA International, defines what a Birth and a Postpartum Doula are. Founder and Past Presidents of DONA International speak out on the importance of having a Doula to support you and your family during pregnancy, birth and the postpartum period and the beneficial outcome for the family.

This DVD will be available through the DONA boutique for free ordering, only pay shipping and handling. As of today, I was unable to locate it on the Dona Boutique, but I’m sure it will be there soon!

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Del Amor Al Odio... Y A Medio Camino De Regreso

Hoy les traigo la historia de Galle De La Suerte (@galledelasuerte), Galle es una mamá Mexicana que reside en Canadá su blog es Mamá Galleta de La Suerte. Para muchos su historia no tiene un final feliz, pero eso depende del contexto en el cual cada uno define felicidad. Es una historia muy honesta a la que debemos de poner en perspectiva y usarla para poder ayudar a aquellas madres que van a amamantar. Lean con el corazón y con la mente abierta, hay una gran moraleja en está historia.

La mía no es una historia feliz, es una historia de frustración, dolor y enojo… mucho enojo. Soy “la Galle”, una mexicana que vive en Canadá y soy la mamá de “la Frijolita”, que ya tiene trece meses y llena mi vida de amor y de retos, el más grande de los cuales, hasta ahora, ha sido la lactancia.

Crecí estando convencida de que la lactancia materna es lo mejor que una madre puede darle a su bebé. Mi mamá es médico y se encargó durante muchos años de educarme en el tema, así que cuando me embaracé, ni lo dudé, estaba segura de que amamantaría a mi bebé y de que JAMÁS utilizaría ni biberones ni fórmula. Leí toda la información que pude, desde libros hasta sitios de prolactivistas y, por supuesto, el de la Liga de la Leche; además, me preparé desde meses antes del nacimiento de la Frijolita untándome lanolina y dándome masaje para, según yo, formarme y alistarme los pezones. Me sentía más que lista para empezar lo que las prolactivistas llamaban “la mejor experiencia de la vida” y no podía esperar a que llegara el momento de alimentar a mi hija.

Con esa ilusión en mente, mi esposo, mi panza y yo, viajamos a México para que la Frijolita naciera en mi país, rodeada de familia y amigos. Sin embargo,  desde el primer día, mi cuento de hadas de la lactancia se transformó en una historia de terror…

Todo empezó con una cesárea, que aunque necesaria y programada, no dejó de ser sorpresiva. Después de meses convencida de que tendría un parto vaginal, me encontré con la dura realidad de que tendría que ser sometida a una operación que yo no deseaba y sobre la cual no sabía nada. Tuve a los mejores doctores y a mi mamá y a mi esposo a mi lado en el quirófano, y aún así, todo el proceso fue confuso, extraño, doloroso y muy molesto. Por políticas del hospital, no tuve a mi hija en mis brazos sino hasta pasadas dos o tres horas de la cesárea tras haberla visto muy brevemente en el quirófano. Ya en mi habitación, yo estaba aturdida y un poco confundida, cuando de repente, una de las enfermeras encargada de cuneros me entregó a mi hija y me “explicó” cómo amamantar en dos minutos, si no es que menos.

Todo lo que había leído, todo lo que había aprendido, ahí, en la práctica, no me sirvió de nada, porque la realidad es que no es lo mismo leer cómo debe ser el agarre que conseguirlo en la vida real, con una bebé de carne y hueso, chiquitita y hambrienta. De repente no sabía cómo cargarla, cómo acomodarla, cómo hacer que no sólo tomara la punta del pezón ni cómo hacer nada… sentía como si estuviera recitando de memoria un instructivo que no tenía ningún sentido en la práctica. Como pude le metí el pecho en la boca y entonces… el dolor, el infame dolor.

La Galle y la Friojolita

Ya me habían dicho algunas amigas que el dolor era muy intenso, casi insoportable, pero una parte de mí no lo creía, o tal vez, yo quería creer que era más fuerte que ellas, que yo sí iba a saber amamantar bien desde el principio, así que no me esperaba ese dolor intenso y punzante que me atacó de la nada y no podía creer que una personita tan pequeña fuera capaz de lastimarme así.

Aunque sólo permanecí en el hospital un día y medio (porque lo que más quería era irme a casa de mis papás), fue tiempo suficiente para que empezara la lactancia con el pie izquierdo. Sólo tenía “permitido” ver a mi hija por periodos de dos horas, tras las cuales se la llevaban al cunero, en donde la alimentaban -con fórmula en biberón- y cambiaban. A mí me daba “pena” reclamar que se le estuvieran dando fórmula sin haberme siquiera preguntado si estaba de acuerdo, y me calmó un poco el hecho de que el pediatra del hospital me aseguró que “un poquito” de fórmula los primeros días no iba a afectar la lactancia materna.

Las semanas posteriores fueron un infierno.

Por principio de cuentas, casi nunca estaba sola, por todos lados llegaba gente a conocer a la bebé y a visitarme, y a mí me costaba mucho trabajo sacar así nomás el pecho y darle de comer a la niña enfrente de todo mundo porque me daba pena, igual que me daba pena pedirle a las visitas que se retiraran. Poco a poco conseguí que se me quitara la pena enfrente de la gente de más confianza (llegué a amamantar enfrente de mi abuelito, quien ni se inmutaba pues lo veía como algo totalmente normal) y ya no me importaba si era mi papá, mi hermano, mi mejor amiga o alguna prima a quien le tocaba verme “la chichi”, total, no era “show”, era la hora de la comida para la Frijolita y creo que así lo veían los demás; pero aún así, no tenía la privacidad necesaria para asegurarme de que el agarre fuera el adecuado.

Por si fuera poco, mi ginecóloga, en lo que probablemente ella consideró un gesto generoso y que las prolactivistas seguramente llamarán un “acto monstruoso”, me regaló no una lata, ni dos, sino TREINTA latas grandes de fórmula y como 60 botellitas “listas para beber” (de esas que sólo necesitan un chupón y listo). Algo muy extraño pasa cuando te hacen un regalo de esa naturaleza:

  • Por una parte, lo quieres rechazar porque SABES que muy probablemente arruinará tus intentos por amamantar, pero por otro,
  • Empiezas a ver números, a calcular cuánto te estás “ahorrando”; a pensar que no es “tan mala idea” creer que “a lo mejor” un día, en muchos meses, la necesitarás.

La fórmula regalada muy pronto se transformó en el “plan B” cada que algo no salía bien, cada que yo estaba o muy cansada o muy adolorida, pero especialmente, en la opción a la que mi esposo, de buena voluntad, preocupado por verme llorando y pegándome con la mano en la cabeza a causa de la desesperación, recurría como para decirme “no tienes por qué sufrir, mira, yo tengo la solución, por favor deja de pegarte, por favor deja de llorar”.

Empecé a vivir un conflicto muy fuerte, tanto interno como con mis papás y mi esposo. Todos, por supuesto, estábamos a favor de que yo amamantara, y nada deseábamos más que la niña se alimentara EXCLUSIVAMENTE de leche materna, pero se empezó a dar entre todos nosotros una especie de lucha inconsciente. Yo no la estaba pasando nada bien, entre:

  • El puerperio y sus consecuentes cambios súbitos de ánimo,
  • La dolorosísima recuperación de la cesárea,
  • Las desveladas y los problemas para establecer una lactancia ideal,

Me la vivía entre periodos de “esto me sale porque me sale” y “ya no quiero volver a intentarlo nunca más“, a la vez que sentía que los demás pasaban de la presión (“¡¡TIENES que amamantar!!”) a la pérdida de fe en mí (“si no puedes, ni modo”).

Seguramente mucho de ello estaba en mi imaginación, pero me entristecían las que yo consideraba miradas de desaprobación y desilusión de mi mamá, a la vez que me enfurecían sus “discursos” sobre que no me diera por vencida y que “así era” la lactancia y que tenía, TENÍA, que seguir adelante con ella. Creo que por ahí llegó mi punto de quiebre, el argumento del sufrimiento inevitable me ponía los pelos de punta, pero era el más recurrente en los demás.

Yo le preguntaba a mi mamá y a otras mujeres que por qué dolía tanto y la respuesta era siempre la misma “porque así es esto”. ¿Queeeeeeeeeee? No. A mí, mujer de lógica y de pruebas, no me pueden venir a decir que “así es esto”, que todas las madres del mundo viven un infierno amamantando porque entonces eso significa que alguien está mintiendo ¿acaso la Liga de la Leche me ha mentido todo este tiempo? En su sitio dice que la lactancia no debe de doler, pero a mí me duele y a todas las mujeres que les pregunto les ha dolido y todas me dicen que “así es esto”… ¿quién me está mintiendo y por qué? No, perdón, pero no, yo no tuve hijos para convertirme en la mártir de nadie, el “te tienes que aguantar” no cabe en mi forma de ver la vida. Yo quería explicaciones y me puse a buscarlas en la única fuente a mi alcance desde el hogar de mis papás: el Internet.

Lo que me encontré fueron sitios y blogs de prolactivistas, así como muchos artículos, en donde comencé a detectar que el común denominador era un extremismo radical que no sólo defendía a capa y espada la lactancia sino que ATACABA no a los fabricantes de fórmula y de biberones, sino a las madres no lactantes. Click a click me encontraba con mamás que aseguraban que la lactancia lo era todo, que si no te podías bañar o maquillar o salir a la esquina por meses, ni modo, te tenías que “sacrificar” por tu hijo; con mamás que acusaban a las no lactantes de darle “veneno” a sus hijos al alimentarlos con fórmula; con “expertos” que aseguraban que los niños alimentados con fórmula crecen con una serie de desventajas inmunológicas, emocionales e intelectuales… en fin, pareciera que entonces las mamás que optan por la fórmula son unas desalmadas sin escrúpulos que están condenando a sus hijos al retraso mental, las enfermedades recurrentes y desapego emocional. Todo ello me sonaba a prejuicio, a discriminación.

A mí esas cosas no me gustan.

No me gustó el tono condenatorio de las prolactivistas, no me gustaron sus argumentos y no me gustó su complejo de superioridad. No me gustó que me dijeran que era una mala mamá, una mala mujer y una persona negligente. No me gustó que me dieran a entender que intencionalmente estaba condenando a mi hija a una vida inferior, a que fuera menos inteligente y que se enfermara más fácil. No me gustó el post de una que se preguntaba “cómo era posible que estuviéramos envenenando intencionalmente a nuestros hijos con esa porquería que es la fórmula”… a mí, que crecí alimentada… ¡POR FORMULA! A mí, que tengo una relación cercanísima y sumamente afectiva con mi mamá (a quien considero la mejor mamá del mundo y que sólo me amamantó un mes), a mí, que NUNCA me enfermé de niña, y que rara vez me enfermo de adulta, a mí, que me gradué con honores de la licenciatura, que hablo cuatro idiomas, que estoy por terminar una Maestría y que me gané por medio de un muy difícil concurso de oposición el trabajo que tengo. ¿Que la fórmula es un veneno que te vuelve desapegado, tonto y enfermizo? ¿Y entonces yo qué? ¿Y mi hermano qué? ¿Y los MILLONES de niños alrededor del mundo que crecen alimentados por fórmula y están en perfecto estado mental, de salud y emocional qué?

No, los argumentos que buscan condenar o asustar a las mamás no me gustaron y me llevaron del amor por la lactancia a una franca y abierta repulsión contra ella y las prolactivistas.

Así que ahí estaba yo, con los senos adoloridos, los pezones agrietados al punto que no toleraba ni el roce del agua en la regadera, con mi círculo más cercano a ratos presionándome fuertemente para que amamantara y a ratos “consintiéndome” dándome descansos usando las muchas latas de fórmula, cortesía de mi ginecóloga, que teníamos en la alacena; con los ojos hinchados de tanto llorar y sintiendo cómo no sólo iba creciendo la frustración dentro de mí sino cómo el resentimiento iba asomando su fea cabeza, un resentimiento en contra de todos, pero también en contra de mi bebé.

El resentimiento y la culpa vivían dentro de mí día y noche. Cada que se acercaba una toma, el corazón se me llenaba de miedo y de enojo, ya no quería darle de comer a la bebé, me molestaba sentirme tan inepta y detestaba el dolor, ese dolor que era “por su culpa”; pero claro, también sentía mucha culpa de no estar disfrutando a mi bebé de la forma en la que yo había soñado y me sentía mal de pensar que no la estaba alimentando adecuadamente.

Contacto de Piel a Piel con la Frijolita

Al regresar a Canadá, casi dos meses después de nacida la bebé, las cosas no mejoraron en lo absoluto. Busqué una consultora en lactancia, pero en mi remoto pueblito no encontré ninguna y el duro invierno no me permitía manejar una hora para acudir a ninguna en la ciudad más cercana. Compré un tiraleche eléctrico de tan mala calidad que me lastimó aún más (y por tanto terminó en la basura); y además, regresé a trabajar. Seguí tratando de combinar la lactancia materna con la fórmula, algo que en realidad nunca funcionó, pero la realidad es que nada más le estaba, como dicen en México “haciendo al cuento” pues la Frijolita tomaba 90% de fórmula y 10% de leche materna (si acaso).

Un día, dos o tres semanas después de que regresé a trabajar, fui a mi casa a la hora de la comida e intenté pegarme a la bebé como hacía todos los días a esa hora… la bebé ni siquiera lo intentó, literalmente me escupió el pezón y volteó la cabeza. Ese fue el final, lo sentí clarito, ese día se acabó nuestra ya de por sí fracasada lactancia.

Contra todo pronóstico, en lugar de alivio, sentí mucha tristeza, sentí como que algo se había roto entre nosotras. Fue sin duda, de alguna manera, la formalización del fracaso que veníamos viviendo desde el primer día. Me cubrí el pecho, la abracé y lloré. Ahí acabó nuestra fallida aventura.

Con todo y todo, no me arrepiento de haberle dado fórmula a mi bebé. Sé que la leche materna es infinitamente superior, pero también sé que no estoy envenenando a mi hija ni mucho menos y que su desarrollo depende también de muchísimos factores más a lo largo de su infancia y de toda su vida y no únicamente de si toma fórmula o no. Hasta ahora no se ha enfermado de nada y su desarrollo es absolutamente normal.

Creo firmemente que en un momento dado la fórmula mejoró mi relación con mi hija, pues había llegado a un punto tal en el que yo no sentía que el apego entre nosotras se estuviera dando sino todo lo contrario dado los enormes niveles de frustación y dolor que estaba experimentando. Creo también que era justo dejar de martirizarme y de lastimarme físicamente adrede… en ningún lado creo encontrar a alguien que me diga que está bien golpearse la cabeza con la mano y rasguñarse los brazos para descargar la frustración. Creo que hice lo que para nosotras era lo mejor en su momento y no me arrepiento ni me considero una madre inferior por ello.

Los meses siguientes después de dar la lactancia por terminada me dediqué a seguir viviendo mi maternidad y no sé cómo, me fui topando con #mamástuiteras que fueron apareciendo poco a poco en mi Timeline en Twitter. El motivo que me llevó a buscar mamás en esa red social fueron los problemas que empezamos a tener en el terreno del sueño (la Frijolita nunca ha dormido de corrido y hasta por ahí de los ocho meses se despertaba cada dos horas TODAS las noches) que culminaron en que adoptáramos el colecho y nos inclináramos por la crianza con apego… de la cual la lactancia es parte fundamental. Poco a poco empecé a seguir a mamás que además de ser madres trabajadoras y que colechan, son prolactivistas… sí, mis archienemigas comenzaban a convertirse en fuente de información y apoyo y fue por ellas que, poco a poco, decidí dejar atrás mi resentimiento contra la lactancia y tratar de verla con nuevos ojos.

Creo que el papel que juegan muchas de estas #mamástuiteras prolactivistas es fundamental para que muchas mujeres aprendan de la lactancia de una manera diferente. Yo les diría aquellas mamás como yo, que no vivieron una lactancia feliz y que se toparon no sólo con la falta de apoyo adecuado en su círculo cercano sino con la desaprobación y cerrazón de las “talibanes de la lactancia” (como alguien por ahí las llamó en Internet) que las cosas no tienen por qué ser así. Que hay ahí afuera muchas mujeres que si bien apoyan con todo a la lactancia, también apoyan el derecho que tenemos como mamás de decidir que es lo mejor para nosotras y para nuestros bebés. Que hay mujeres dispuestas a apoyarnos cuando los senos y el corazón nos duelen, que no nos juzgan y que saben cómo enseñarnos no porque lo leyeron sino porque lo practican.

A veces pareciera que las prolactivistas extremas piensan que el mundo está en su contra, que todo es un complot de Nestlé y otras compañías por eliminar la lactancia, que el público en general desaprueba que se saquen la teta en la calle, pero no se ponen a pensar que a veces son ellas mismas las que lastiman a su causa, las que en lugar de acercar a otras mujeres a la lactancia las alejan con sus argumentos negativos, con lo que parecieran ganas de asustar, amedrentar y minimizar a las mamás no lactantes. No piensan que algunos de sus argumentos hieren a otras mamás cuando lo que las mamás en realidad neceistamos es apoyarnos las unas a las otras sin importar que nuestras decisiones y puntos de vista sean diferentes.

Me gustaría que las prolactivistas reflexionaran un poco en que a veces la forma en la que presentan sus puntos de vista, puede ser interpretada de forma negativa.

Son mujeres como Saray (@MothersUtopia), Patty (@Pat1228), Louma (@amormaternal ) y muchas otras más las que la causa necesita, las que se acercan a otras mujeres de forma paciente, abierta, honesta y libre de prejuicios; mujeres que han experimentado lactancias exitosas y pueden ayudar de mejor manera a otras mamás, sin tener que recurrir al “así es esto” sino a procurar que no existan problemas y dolor. Son las mujeres que me han hecho decidir que intentaré amamantar a mi próximo bebé, consciente de las dificultades con las que me puedo topar y sabiendo que cuento con el apoyo de muchas mamás que, aún de manera virtual, estarán ahí para procurar que la próxima vez, mi historia sea la de una lactancia exitosa.

Nosotras, las mamás que hemos atravesado por una lactancia difícil, merecemos darnos una segunda oportunidad, o quizá, mejor dicho, darle a la lactancia una segunda oportunidad. Merecemos acercarnos no sólo a las #mamástuiteras, sino acercarnos a médicos y especialistas de la salud con una mentalidad a favor de la lactancia y ¿por qué no? A consultoras, o incluso simplemente mamás experimentadas, que puedan, literalmente, tomarnos de la teta y enseñarnos a amamantar. Démonos esa oportunidad.

Los extremos no son buenos en ningún ámbito de la vida incluyendo la lactancia, siempre debe haber un balance y mientras la leche artificial infantil no debe ser la primera opción en la alimentación de un bebé, debe ser vista como una herramienta de superviviencia para aquellos infantes que no pueden recibir leche materna. Lo ideal sería que hubiera más apoyo para la creación de Bancos de Leche Materna en lugar del fomento de leche infantil artificial. Uno de los problemas de ello, es que estas entidades serían sin fines de lucro y por ende no habría una ganancia que repartir entre los accionista de la empresa, así que si no hay ganancias…………….

La lactancia es algo maravilloso, y ninguna familia debería ser privada de ella. Hay un dicho muy popular que dice “madre no es la que pare si no la que cría” esto le va muy bien a los padres adoptivos. Muchos de ellos no amamatan y son maravillosos padres. ¿Los vamos a juzgar porque no amamantaron a sus hijos adoptivos? ¿les vamos a decir que son incapaces de amar a sus hijos adoptivos porque no contrataron a una consultora de lactancia para que los asistiera con la relactación? Analicemos antes de opinar.

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